
Terapia y acompañamiento en la crianza: cuidar el vínculo
Criar a un hijo, hija o hije es una experiencia profundamente transformadora. Es intensa, desafiante, amorosa y, a veces, desconcertante. En el día a día pueden aparecer emociones que no siempre se comprenden: cansancio, culpa, miedo, rabia, dudas. Al mismo tiempo, la crianza puede despertar heridas antiguas, memorias de nuestra propia infancia y preguntas sobre el lugar que queremos ocupar como cuidadores y cuidadoras.
Desde nuestra mirada, entendemos que el malestar no vive solo “dentro” de la madre, el padre o la criatura, sino que surge en el espacio relacional compartido, en la historia que se reactiva en el presente. Por eso, más que dar consejos o aplicar técnicas, concebimos la terapia como un espacio para escuchar con apertura y respeto lo que se está viviendo en la relación y, desde ahí, abrir la posibilidad de una nueva forma de vincularse.
Acompañamos a madres, padres y figuras cuidadoras en los momentos en que la crianza se vuelve difícil, abrumadora o solitaria. También en etapas de transformación vital: nacimientos, duelos, separaciones, cambios escolares, adolescencia o conflictos familiares. Ofrecemos un espacio para volver a sentirse acompañado y recuperar el vínculo, con la criatura y con uno mismo.
¿Cuándo puede ser útil?
- Si sientes que la crianza te desborda o te desconecta de ti
- Cuando te invade la culpa, el miedo o la sensación de no hacerlo bien
- Si se repiten conflictos con tu hijo/a/e y no sabes cómo gestionarlos
- Cuando aparecen dificultades para vincularte emocionalmente con tu criatura
- Si la llegada de un hijo/a/e ha removido tu propia historia emocional o familiar
- Cuando deseas criar desde otro lugar: con más consciencia, presencia y conexión
